Personajes Semana Santa

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EL CANÓNIGO DE LA CATEDRAL

El canónigo es un sacerdote que desempeña un rol específico en la comunidad religiosa de La Catedral. En el siglo XIX en Quito, el canónigo con su larga cauda negra, participaba en las procesiones del Domingo de Ramos y Viernes Santo. En esta última se ubicaba al final del cortejo, seguido de grupos que acompañaban al obispo y a la Virgen. La presencia de esta figura con el rostro cubierto y, en ocasiones, portando una gran bandera fúnebre, provocaba el fervor de la gente que se precipitaba hacia él en señal de conmoción.

 

LAS VERÓNICAS

Son la representación de la mujer valerosa que se abrió paso en el viacrucis y que limpió con un paño el sudor y la sangre del rostro de Jesús, y que en aquella tela habría quedado milagrosamente grabado el Santo Rostro. El paño de la Verónica sería una de las reliquias que se consideran vera icon; o sea, verdaderas imágenes de Cristo. En Quito, las Verónicas también visten de morado y llevan el rostro cubierto con un velo negro.

LAS ALMAS SANTAS

Son personajes vestidos de blanco con altísimos cucuruchos de cartón adornados de cintas. Representaban aquellas almas a las que Jesucristo redimió con su sacrificio y que ascendieron con él a los cielos.

INDIO GOBERNADOR SACANDO EL GUIÓN

En los rituales religiosos, los indios y mestizos asumían cargos según su condición. La nobleza india tuvo un estatuto de privilegio en la sociedad de castas, de modo que en tiempos republicanos estuvieron presentes como dignatarios asimilados a los círculos del poder civil. En los actos litúrgicos de Semana Santa, su rol de representación también estaba asegurado. Los actos no fueron sino una forma simbólica de poner de manifiesto las tendencias jerárquicas perceptibles en la sociedad. En la imagen, el gobernador lleva el guión, es decir, guía la procesión.

DEMANDERO

Las cofradías, templos, conventos o cultos seleccionaban a una persona de confianza para recaudar limosnas durante la Semana Santa quiteña del siglo XIX. Esta acuarela muestra que el demandero lleva consigo una estampa con la imagen a la que representa, es decir el culto. Al revisar cuáles eran las imágenes de mayor devoción, se encuentra que la fe se mantiene inalterable a lo largo de los siglos: la Virgen del Quinche, la Virgen de las Mercedes o la Virgen de Guápulo eran cultos muy populares en el Quito de entonces.

JUDÍO EN CUENCA

El rol de los judíos, considerados los responsables de la muerte del Salvador, era el más repudiado y era muy difícil conseguir personas que quisieran asumirlo en las procesiones de Semana Santa. Ya que se relacionaba a los judíos con los negocios, se obligaba a los comerciantes de especias y otros comestibles a desempeñar el papel. En 1841, durante la procesión de Viernes Santo, muchas de las personas que hacían las veces de judíos cayeron accidentalmente en una alcantarilla abierta. La crónica de Alcide D’Orbigny relata que los participantes y asistentes a la procesión celebraron el percance y lo tildaron de “justo castigo del cielo”.

LA TÚNICA DEL SEÑOR

El grabado sobre Semana Santa publicado en la obra de Alcide D’Orbigny muestra un grupo muy interesante que se ubicaba detrás de las Almas Santas que seguían al ángel de la muerte. Se trataba de los sacerdotes que llevaban los diversos emblemas de la pasión, uno de los cuales era la túnica del Señor. Las escrituras relatan que este vestido no tenía costuras, por lo que era una pieza textil valiosa que se rifaron los soldados romanos a los dados. En general, la túnica se pintaba roja, que es el color que simboliza la Pasión.

TURBANTE DE CHIMBACALLE

La procesión de Semana Santa tiene su origen en aquella que se realiza en Sevilla y que hasta hoy es una ceremonia grandiosa. Como en Quito, los cucuruchos de Sevilla siempre han sido una figura característica de la procesión. Sin embargo, no existe en los registros gráficos de Sevilla un bonete encintado, como el que luce este Nazareno quiteño del siglo XIX, que participaba tanto en Semana Santa como en Corpus Christi. Es posible que las cintas que adornan a este cucurucho tengan su origen en el personaje indígena del danzante.

CHACATALLCA

En cumplimiento de una penitencia impuesta por sus confesores, estos hombres desfilaban semidesnudos cargando una gruesa viga y vistiendo una suerte de delantal hecho de las hojas de sigse. Al caminar, las hojas les causaban heridas y abundante sangrado. El nombre de este personaje, chacatallca o chakataska, está vinculado a la palabra quichua chacata, que significa armazón de palos o cruz. En el siglo XIX, estos penitentes eran regularmente indios. En los registros gráficos, son los únicos participantes de la procesión que se flagelaban durante el recorrido.

CUCURUCHO  DE VIERNES SANTO

El cucurucho o encapuchado es un cargador de andas en las procesiones de Semana Santa, que luego se dirige a pedir limosna de casa en casa, descalzo, sin proferir ni una palabra ni un sonido, y que tiene el privilegio de entrar sin permiso. Es una imitación de lo que en Semana Santa practican en Roma incluso personas de la nobleza”. En la procesión contemporánea del Viernes Santo, ya no existe ninguna figura que pida limosna para la devoción.

Estos personajes simbolizan a los penitentes que, vestidos de morado, muestran su arrepentimiento y su voluntad de cambio y desean reivindicarse y comenzar una vida libre de pecados; Su origen dicen, recae cuando Jesús tuvo tentaciones antes de morir y ellos son hombres que también fueron tentados, pero el arrepentimiento y el perdón de Dios vence sobre el mal.

ALCALDE CON GUIÓN ACOMPAÑADO DE DOS TURBANTES

Durante la Semana Santa, el hecho religioso involucraba a toda la sociedad y muchos de sus personajes cotidianos se transfiguraban en otros, acorde con la escena representada: el pesar y el luto. Por el contrario, algunas figuras que ostentaban dignidades políticas, participaban en las procesiones representándose a sí mismos y destacando su estatus. Esto sucedía en las capitales de provincia, y aún en las ciudades menores, que se habían convertido en escenarios-réplica del acto principal que se realizaba en la ciudad capital. En la imagen, el alcalde subraya su posición de autoridad que porta el guión –símbolo de guía de la procesión– con la escolta de dos cucuruchos.